Diario de Pepín. Día 33

Hoy mamá se llevó un buen susto. Al salir de la oficina nos encontramos con un perrito que es muy mayor pero que es muy pequeñito, mucho más que yo, y que, aunque yo quiero que seamos amigos, él no tiene muchas ganas. Bueno, pues como yo me entusiasmo tanto empecé a dar brincos y brincos y se me soltó la correa porque medio rompí el mosquetón. Yo, con el entusiasmo, salí corriendo sin darme cuenta de que no estaba en el parque y de que en la calle hay muchos peligros para perritos como nosotros porque pasan coches sin mirar. Menos mal que mamá me alcanzó; bueno, cuando ella me llamó yo me frené, por eso me alcanzó.

Mamá me riñó un poco, pero también me cogió y me abrazó y yo me sosegué del todo, porque, cuando mamá me abraza, yo siempre me sosiego.

Autor: AdelaVilloria

Trabajo para poder comer. Escribo para poder vivir.

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