30 de marzo de 2026. Homenaje a Don Pedro Méndez González, presidente del Casino de Salamanca.

«Los Homero» llevábamos mucho tiempo agradecidos al Casino de Salamanca y, sobre todo, a su presidente, porque gracias a él siempre hemos tenido las puertas abiertas para presentaciones de libros a título particular, a conciertos de nuestro cantautor o a recitales de la Asociación.

Digamos que el Casino, gracias a él –y a su junta directiva– se ha convertido, tras una labor de años, en una institución no solo de encuentro, sino de cultura, y nuestra relación con él es solo un ejemplo más.

Fue una magnífica idea pensar en este homenaje y fue un éxito, porque, además de la afluencia propia de público, él estuvo feliz, a gusto, entre amigos, y nosotros, ni qué decir tiene… Incluso La Gaceta de Salamanca envió a un periodista para poder hacer después una reseña, y este hecho no es baladí porque este periódico y TVSalamanca parece que nos tuviera vetados.

Sí, la Asociación Cultural Poético-musical Homero, que desde antes de ser asociación –unos cuantos años antes–ya daba recitales por las ciudades, los pueblos e, incluso en la cárcel, parece vetada por estos medios informativos locales. Es más, a título particular, cuando Benito González, nuestro presidente, fue finalista del Premio Planeta –sí, finalista, es decir, merecido–o cuando recibió hace un año un premio internacional por su trayectoria, fueron otros los medios informativos que se hicieron eco de la noticia, pero no ellos. Ellos, no. Cada uno que saque sus conclusiones. Yo tengo las mías, lógicamente. Y sí, soy consciente de que La Gaceta acudió por Don Pedro, no por unos poetas de tres al cuarto con más voluntad que estatus.

En cualquier caso, nosotros necesitábamos llevar a cabo esta muestra de agradecimiento hacia quien valora la cultura y no nos pone piedras en el camino. Gracias, Don Pedro.

Semana Santa 2026

Los motivos para procesionar y para ser espectador en una procesión de Semana Santa son múltiples. Devoción, tradición, entretenimiento, espectáculo… cada uno tiene sus motivos y todos son válidos.

A mí me llaman la atención sobremanera los contrastes, el anacronismo, el colorido, la intención tan distinta de cada uno… todo eso es lo que veo al pasar.

Paseo matutino

Es domingo y, como cada domingo, hay un hombre de unos setenta o setenta y tantos años en el cruce de dos calles. Siempre en el mismo sitio y solo los domingos. Se acomoda a pie firme, las manos en la espalda equilibrando la barriga, y hace guardia girándose a veces, lentamente, para controlar cualquier movimiento inesperado a su alrededor. Acecha a los escasísimos coches que pasan a esa hora, o a los perros que salen a husmear y saluda a sus dueños con un comentario sobre el tiempo que hace. Se le ve satisfecho, debe estarlo porque sigue allí cuando yo regreso.

De vuelta a casa, en la entrada del portal, hay una rosa en el suelo, el tallo roto y medio desmayada. Seguramente es lo que queda de una madrugada de copas y música que no llegó a más. Pensé dejarla allí, testigo de un fracaso, pero he cambiado de opinión y le he dado una segunda oportunidad. Ella me lo ha agradecido saciándose de agua fresca y luciendo feliz. Es más, cuando ya esté rendida y agotada, podré secarla y seguirá conmigo. Seguramente, tras el inicial rechazo, pensaría que iba a acabar pisoteada y en la basura y solo era que había llegado a las manos y al corazón equivocados.

Y, volvimos a la cárcel

Sí, el día 20 volvimos a recitar en el Centro Penitenciario de Topas. Nos invitó la UTE, para la presentación de un nuevo número de su revista «UTEOPÍA».

Cada vez que vamos a Topas salimos más llenos de energía, si cabe; más llenos de ilusiones y también, de mesura. Porque valoramos enormemente lo que supone ir allí a conocerlos, o a reencontrarnos con ellos, en algunos casos, pero, sobre todo, el poder salir. Nos damos cuenta, realmente, de lo que es perder la libertad y de cómo, gente como nosotros, que ha cometido errores en su vida y están pagando por ello, luchan en ese módulo de respeto, por seguir adelante, por recuperar una vida que no habían valorado lo suficiente. Y, sobre todo, vemos el magnífico trabajo de los educadores, de los cuidadores, que se implican con ellos de una forma encomiable.

La revista es cosa de muchos de los reclusos, pero, además, nos contaron que tienen un grupo de teatro, que les ayuda muchísimo en el camino que deben recorrer, y que va a estrenar su obra el 4 de diciembre. Y un libro, editado por la Excma. Diputación de Salamanca, en la que algunos de ellos cuentan su vida antes de la cárcel. Penitencia encadenada, se titula, y lo presentan el próximo día 17 de diciembre. Creo que ese libro no solo les ha ayudado a ellos, sino que será también un imprescindible para muchos de los que estamos fuera y a resguardo. Al menos, para mí.

Por último, entre las novedades, nos avanzaron que habían formado un grupo de música, aprovechando las capacidades de varios de los reclusos que se han ilusionado por crear lo que de momento son las maquetas de un disco que podría editarse en el futuro, si consiguen todos los permisos.

Creo, sinceramente, que si los que tienen que dar los permisos los hubieran escuchado como nosotros, correrían a firmar donde fuera necesario. Espero que no tarden mucho.

De todos los momentos que hemos vivido allí, los más emocionantes han sido siempre recibir los trabajos que han hecho en los talleres, algunos, dedicados a nuestro Grupo Homero. Pero, disfrutar de las canciones el otro día, incluyendo ver al salón de actos lleno, con toda la gente acompañando con palmas y aplaudiendo después, entusiasmados, ha sido un momento inolvidable.

Móstoles. 1 de noviembre

La Asociación española de amigos de la poesía (Aseapo) organizó ayer, 1 de noviembre, un maratón poético, en el transcurso del cual se dieron a conocer el ganador y los finalistas del XII Certamen Nacional de poesía «Verso contra Verso».

Me siento afortunada porque uno de mis poemas fue finalista. Y les doy las gracias por ello y por su larga trayectoria por y para la poesía.

Escribir…

Yo fui una niña de pueblo (Lumbrales, 1958), destinada a emigrar a la ciudad (Salamanca) para seguir los estudios de COU, entonces, y universitarios, después.

Estudié Medicina porque creía que me gustaba (periodismo me obligaría a estudiar en Valladolid y mis padres, un carpintero y una mujer de la limpieza, no podían permitirse tener una hija en cada ciudad) y porque tendría muchas salidas profesionales. Ironías del destino, en 1982, al terminar la carrera con 23 años, salimos al paro. Las cosas tardaron en cambiar, pero acabo de jubilarme trabajando como médico.

Lo de escribir era otra cosa, era algo que salía de dentro como las erupciones de un volcán, quisieras o no, sin pedir permiso y sin preguntar… Escribir siempre fue algo necesario para mantener el equilibrio entre el interior y el exterior, entre lo positivo y lo negativo, entre ser y estar.

En 2014 publiqué mi primer libro de relatos cortos (y muy cortos): Con los pies en el suelo.

En 2018, un segundo libro de relatos: El corazón y la palabra.

En 2023 me integré en el Grupo Homero (un presentador, cinco poetas y un cantautor constituidos ya como Asociación poético-musical Homero) , que da recitales en ciudades, pueblos, iglesias, balnearios y hasta en la cárcel. Sí, también en el Centro Penitenciario de Topas.

En 2024, el Grupo Homero publicó «Senderos de tinta y papel», un poemario con poemas de todos nosotros como coautores.

En 2024, publiqué el Diario de Pepín.

En febrero de 2025, me concedieron un Accésit ex aequo en el XI Concurso de micropoemas José García Nieto, con mi poema «Y, sin embargo». Habían participado 393 poetas de 25 países.

En agosto de 2025, han mencionado mi poema «La espera» como uno de los diez mejores poemas en el I Concurso de poesía «Cultura de Corral», donde han participado 154 poetas.

El 1 de noviembre de 2025, la Asociación Española de amigos de la Poesía (Aseapo) ha designado finalista en el XII Certamen Nacional de Poesía «Verso contra Verso» uno de mis poemas.

To be continued

San Pelayo de la Guareña

Hasta ayer yo no sabía dónde estaba este pueblo. En realidad, no sabía ni que este pueblo existiera.

Pero resulta que ayer, el Grupo de Teatro Lazarillo de Tormes, bajo la iniciativa cultural de la Diputación de Salamanca, representaba allí «Buscando a Nebrija», obra que habían estrenado con motivo del 500 aniversario de la muerte de Elio Antonio de Nebrija.

Y hasta allí nos fuimos unos cuantos de «los Homero», y aprendimos de Gramática, de libertad, de envidias y manipulaciones, de desprecios y de gloria después de la muerte, todo ello en la piel de este humanista tan extraordinario que fue Nebrija, que tanto dio a Salamanca y tanto le quitó Salamanca a él para morir en Alcalá de Henares.

Y, además, aprendimos —ya lo habíamos comprobado con nuestros recitales—que los pueblos están sedientos de cultura, como sus campos de lluvia en la sequía, tan solo es cuestión de tener iniciativas y proteger desde las instituciones las que puedan surgir. La cultura no es cosa de ciudades, es cosa de todos. Es un derecho y un deber de todos.

Y aprendimos, también —en los pueblos siempre se aprenden cosas—que la iglesia de San Pelayo de la Guareña es una joya del románico (Siglo XII) que ha ido soportando modificaciones a lo largo de los siglos, pero consiguiendo transformarse en un auditorio perfecto para recitales de poesía y música o para representaciones teatrales. Intentaremos ir hasta allí con nuestra «Asociación poético-musical Homero».

Tenemos que volver junto a la morera más longeva de España.

Programa Plazas y Patios en la Torre de los Anaya

Hemos vuelto en este mes de julio de 2025. Cada lunes, a las diez de la noche, los Homero damos un recital de poesía con la envoltura en celofán de regalo que nos hacen las canciones de Manuel Méndez.

Ya hemos hecho dos, y tengo que reconocer que, cuando llegamos a la Torre, una hora antes de que comience el recital, y vemos a la gente en la calle, haciendo cola para poder ocupar una silla cuando se abran las puertas al público, siento un hormigueo en la boca del estómago, por la responsabilidad y por la emoción.

Después de nosotros, cada noche, también, en el mismo acto, hay un concierto a cargo de los alumnos del Conservatorio de música de Salamanca. La música y la poesía gustan, la gente disfruta con nosotros y con ellos porque, tanto la poesía como la música son universales e imprescindibles.

La Fundación Salamanca Ciudad de Cultura y Saberes así lo ha entendido. Y nosotros, no podemos menos que agradecérselo.

Os dejo una galería de fotos, una muestra del recital. Todas las fotos son de @miguel.villoria_photo

Nuevo Recital en el Casino de Salamanca

El Casino de Salamanca, en el Palacio de Figueroa, ofrece multitud de actividades culturales, prácticamente a diario. Y no es preciso ser socio del Casino para poder disfrutar de ellas.

Ayer volvimos con un recital de música y poesía, con nuestro cantautor, Manuel Méndez, y con nuestros poemas, felices de poder estar todos y de ver cómo disfrutaba el público.

Recital en el Balneario de Ledesma

Una vez más, hemos vuelto al Balneario de Ledesma. Nuestro recital de noviembre de 2024 fue un éxito y este no lo ha sido menos. En esta ocasión, nos ha escuchado gente de Asturias, Extremadura, Castilla y León, Madrid y Andalucía. El lenguaje musical y la poesía son universales, está claro.

Nos tratan tan bien y estamos tan arropados con el personal y las instalaciones del Balneario -magnífico salón con muy buena equipación técnica- que estamos dispuestos a repetir. Y lo haremos en breve.