Recital de la Asociación Homero en el C.P. de Topas

Una vez más hemos vuelto a Topas y, una vez más, se obró la magia. Los reclusos dicen que les llevamos una ráfaga de aire fresco, que les llevamos vida, pero a nosotros nos enriquecen tanto estas visitas que no encontraremos nunca el modo de agradecerles su invitación.

La U.T.E (Unidad Terapéutica Educativa) trabaja incansablemente por la rehabilitación de los reclusos y ellos colaboran y trabajan, incluso editan una revista, UTEOPÍA. Se trata, esencialmente, de que perder la libertad no sea perder también la dignidad.

Gracias, mil gracias por la intensa colaboración en el recital de ayer, tanto de los reclusos como de los educadores y funcionarios. Y gracias por el regalo que nos hicieron, artesanalmente, en su taller.

Recital en el Día Mundial de la Poesía

Organizado por Zoes en el Centro Municipal Victoria Adrados, de Salamanca, el día 21 de marzo, Día Mundial de la Poesía, dimos un recital con nuestros poemas y las canciones de nuestro cantautor, Manuel Méndez.

A pesar de que nos faltaban dos de los integrantes del Grupo Homero, se nos hizo corta la hora de duración que tuvo el recital. Y, sobre todo, agradecimos especialmente la asistencia porque la tarde se empleó a fondo en lluvia, viento y ambiente más que desapacible.

A pesar de todo, disfrutamos enormemente envueltos en música y poemas.

Recital Asociación Amigos de Unamuno

El pasado día 29 de marzo, la Asociación Amigos de Unamuno organizó un recital de poesía y música a cargo de nuestra Asociación poético-musical Homero, en una sala de la Torre de los Anaya.

Creo que el recital salió redondo, a pesar de que faltaban dos de los integrantes del grupo Homero. Nos sentimos tan arropados, había tanta expectación en el ambiente y escuchaban todos con tanta atención, que a todos se nos hizo corto.

De los poemas que recitamos, cada uno de nosotros había escrito uno dedicado, especialmente, a Unamuno. Entre el público estaba un nieto de Don Miguel, Pablo Unamuno, con lo cual, el compromiso era mayor, si cabe.

Dejo aquí el poema que escribí para la ocasión, un poema que refleja mi visión personal de Don Miguel.

Don Miguel, el hombre


Que todo me duele dentro,
la patria, el hombre, la vida,
que no admito dictaduras,
salvo la de la razón,
que ondean al viento jirones del alma,
que vivo
en el destierro atroz
de los hombres sin fe
que buscan la fe
llamando
a las puertas de Dios…


Que vivo en vaivenes
de luz y de sombras,
que busco el sendero escarpado
que me lleve a morir
cuando caiga el último grano de arena
y yo sea, vencido, vencedor al fin.

Recital en El Cubo de Don Sancho

Ayer, día 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, el Grupo Homero llevó la música y la poesía hasta El Cubo de Don Sancho.

La tarde se mostró inhóspita y desagradable, fría y lluviosa, pero las atenciones del pueblo y de la Corporación Municipal, que hizo posible este recital, compensaron con creces los malos augurios ambientales. De hecho, nos hemos comprometido a volver en el verano, con mejor tiempo, con más calma, con ganas de pasear el pueblo y visitar el torreón.

Gracias, de corazón, a todos los que acudieron a escucharnos y al Ayuntamiento, por su organización.

https://salamancartvaldia.es/noticia/2025-03-09-el-cubo-de-don-sancho-celebra-el-dia-internacional-de-la-mujer-con-cultura-y-reflexion-364867

Premio XI Concurso de Micropoemas de la Fundación José García Nieto

Ayer, día 5 de marzo, se llevó a cabo la entrega de premios, según el acta del jurado, firmada el 17 de enero de 2025.

Han sido 393 los micropoemas que han concursado, desde 25 países diferentes: Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, España -con 249 concursantes-, Estados Unidos, Francia, Honduras, México, Montenegro, Nicaragua, Noruega, Panamá, Paraguay, Perú, Puerto Rico, Reino Unido, Uruguay y Venezuela.

Como en años anteriores, los concursantes han tenido que intertextualizar en sus poemas unos versos de José García Nieto. En esta ocasión han sido los siguientes: “Te escribo y sé que escribo para que no me leas…”

Son pertenecientes al libro titulado Carta a la madre, publicado en el año 1987, y por el que obtuvo el VI Premio Mundial Fernando Rielo de Poesía Mística. Fue editado por Ediciones Caballo Griego para La Poesía, en una edición no venal, con prólogo de Pere Gimferrer y epílogo de Pureza Canelo.

Siento un enorme agradecimiento hacia la Fundación por considerar que mi poema “Y, sin embargo” haya sido merecedor de un Accésit Ex aequo.

Y, sin embargo

Podrían recogerme tus manos,
hacerme yo un ovillo
y refugiarme
en el hueco de tus palmas,
podría adormecerme
al abrigo de esa cuna
mientras tu corazón ensaya
su latido sosegado
y me arrulla.

Y, sin embargo,
te escribo y sé que escribo
para que no me leas…
te espero y sé que espero
aunque nunca llegas.

2024

En julio de 2023 el Grupo Homero me invitó a participar en un recorrido poético en Alaraz, y, a partir de ese momento, ya no se han librado de mí.

El grupo había comenzado a dar recitales de poesía y música en 2014, y diez años después, se constituyó en Asociación Poético-Musical Homero, con la misma actividad y con la publicación de un libro de poemas de todos sus integrantes.

Actualmente, sus miembros son: Benito González García, Francisco Antonio Martín Iglesias, Leonor Martín Merchán, Manuel Méndez Acosta, Mª Concepción Sánchez Sánchez, Manuel Velasco Hernández y yo misma.

A lo largo de 2023 y 2024 hemos estado en muchos pueblos, en Salamanca capital y hasta en la Cárcel de Topas, recitando ante los internos gracias a la UTE (Unidad Terapéutica y Educativa).

En el mes de julio de 2024, cada lunes, el Grupo Homero formó parte del programa de Patios y Plazas de la Fundación Ciudad de Cultura y del Excmo. Ayuntamiento de Salamanca, en la Torre de los Anaya. Y, como cierre de nuestro recital, los alumnos del Conservatorio de música, deleitaron al público con sus actuaciones.

Sin duda, fue un acierto, porque, de nuevo, en julio de 2025 repetiremos el esquema, y, esperamos que también el éxito obtenido. Gracias a todos los que lo hicieron posible.

Enlazo aquí un vídeo de YouTube en donde puede verse, al completo, uno de los recitales. Espero que lo disfrutéis.

El tenedor

Entré en el bar para tomar un café. La parejita de la mesa de al lado estaba terminando una cerveza y un pincho de calamares. Apuraron la bebida y dejaron los tenedores en el platito, casi enlazados por los dientes, preparados a esperar su retirada. Cuando se levantaron para irse, la chica se colocó el bolso sobre el hombro y, sin darse cuenta, golpeó el extremo de uno de ellos, que saltó inesperadamente y cayó al suelo. La joven volvió la vista al escuchar el tintineo, pero debió pensar que no merecía la pena agacharse y lo dejó allí, abandonado a un destino que no era el suyo.

Era media mañana y había mucho movimiento. Dos chicos jóvenes y resueltos entraron decididos a llegar al fondo de la barra, y, en su camino, el primero de ellos pisó el extremo del tenedor, que, en un arabesco, acabó en el suelo, del otro lado de la mesa. Ni siquiera se dio cuenta, había visto un hueco donde podían servirle pronto y eso era lo importante en aquel momento.

Yo me levanté para pagar la consumición y, cuando volví a mi mesa, ya nada quedaba en las mesas vecinas. El camarero había recogido la loza y los despojos con una velocidad encomiable, quizás, por eso, el tenedor seguía en el suelo, esperando llamar la atención de alguien. Me senté un momento y esperé para ver cómo iba a resolverse la situación. Esperé para ver si, realmente, había tanto paralelismo como a mí me parecía entre aquella escenografía y la vida: Uno sufre un revés, a menudo por accidente, y pasas a ser invisible para los demás, indigno de aprecio —o digno de desprecio—, y todos aceptan que si estás allí es posible que ese sea tu lugar.

Me levanté dejando mi taza y mis platos en la mesa; pensé que, así, el camarero seguiría justificando, al menos, parte de su trabajo, y, al dirigirme hacia la puerta, me desvié del camino recto y recogí el tenedor del suelo, volviendo a dejarlo sobre el mármol redondo y blanco. Juraría que, al hacerlo, el tenedor me sonrió —hasta donde puede sonreír un tenedor, claro—.

2 de enero de 2025. Vitigudino

Los escritores que publicamos en autoedición debemos trabajar la comunicación en persona. Ningún esfuerzo es baldío. Y ninguna presentación es buena o mala por sí misma, pues forma parte de un todo que es el libro, el escritor y los lectores. Poco a poco, desde el verano de 2024, Pepín va recorriendo pueblos…

23 de diciembre de 2024. Lumbrales

Nada podía hacerme más ilusión que presentar el «Diario de Pepín» en mi pueblo, y, más aún, en la biblioteca donde tantas horas pase, en mi adolescencia, viviendo las vidas de otros.

No creer en Dios

Dios es un constructo. Alguien lo inventó para evitar la lógica y, sobre todo, para librarse de la responsabilidad de sus actos. Si ocurre una desgracia, es cosa de Dios, que te quiere y quiere probarte, y, si hay un motivo de felicidad, debes agradecérselo también a él, que te está premiando por no sabemos qué, pero seguramente por algo inmerecido, tal es su generosidad.

Dios, en su constructo, es el extremo de la condición humana, mejor que el mejor hombre y peor que el peor de los mortales. ¿Cómo, si no, puede Dios pedirle a un padre que asesine a su hijo para ofrecérselo en sacrificio, solo para demostrar su poder inconmensurable? ¿Cómo puede permitir genocidios en su nombre? No, Dios y su mano protectora o su mano de verdugo, tan cruel, resulta tan rácano y cicatero como podemos serlo cualquiera de nosotros. Dios está hecho a nuestra imagen y semejanza.

La vida pasa, nos pasa por encima con mejor o peor fortuna, pero eso no depende de Dios, no de ese Dios. Mis padres han tenido la vida que les tocó vivir, como casi todo el mundo; depende de cuándo y de dónde naces. Por mucho que Franco desfilara bajo palio, ningún Dios puede consentir ni proteger a un dictador que provoca una guerra, que mata en su nombre y en el de sus propias ideas, y que firma sentencias de muerte en tiempos que, cínicamente, llamó tiempos de paz tras la victoria.

Mis padres tienen ahora 95 años y una salud que podría decirse acorde con su edad. Mi padre, casi ciego y con problemas de movilidad, conserva su cabeza como si el tiempo no hubiera pasado por él. Mi madre, en cambio, es totalmente dependiente, y su cerebro se ha nublado tanto, que, a veces, ni siquiera me reconoce, y otras, me sonríe porque aflora en ella un sentimiento profundo hacia mí, pero no sabe cómo me llamo y, probablemente, no sepa, en esos momentos, que soy su hija.

El desgaste de la vida ya vivida le ha hecho perder la memoria y la ha arrinconado en sus años de niña. Mi madre tiene pesadillas y alucinaciones, y vuelve a morirse de miedo porque van a buscar a su padre a casa para matarlo, y ve cómo le cortan el pelo a su hermana y le hacen tragar aceite de ricino, y cómo su hermano, apenas un adolescente, se viste con camisa negra y grita “arriba España” para sobrevivir, y cómo las niñas-bien le pisan a ella los pies obligadamente descalzos al paso de la procesión. Mi madre grita semiinconsciente porque cree que la van a matar o vocea ¡Viva Franco! ¡Viva!

La vida la está privando de todo lo bueno y la sacude machaconamente, sin ninguna relación con los merecimientos. No, ella no merecía ser víctima entonces, cuando sufrió bajo la crueldad de los que se creían tocados por el dedo divino, y no merece ahora revivir ese pasado. No puede haber un Dios tan cruel e injusto que se responsabilice de este devenir. No puede haber un Dios tan miserable que perpetúe el daño que le hicieron.