Diario de Pepín. Día 95

A mí me gusta corretear por la calle y oler las esquinas y los árboles, supongo que como a todos los perros. Lo que no me gusta es entrar en algún sitio cerrado y con gente. Por eso no me gustan las tiendas; aunque dejen pasar a los perros, no me gustan nada; incluso, a veces, mamá tiene que cogerme en brazos para que me tranquilice y deje de tirar de la correa.

Pues esta mañana ha vuelto a pasar, pero ha sido diferente. Hemos salido temprano y abrigados los dos porque hacía mucho, mucho frío, y al cabo de nada de tiempo, mamá se ha empeñado en que entráramos en una casa grande –bueno, no era una casa pero lo parecía por fuera-. Yo protesté, como siempre, pero como había mucho espacio y poca gente, entré sin armar demasiado escándalo. Después mamá se ha acercado a una mesa grande llena de papeles, casi todos blancos. Para entonces yo ya quería marcharme y mamá estaba apurada porque yo era el único perro que había allí, así que me cogió en brazos. Después metió un papel blanco en un sobre blanco y escribió algo en un papel de color y lo  metió en un sobre de color y nos fuimos hasta otra mesa enorme donde estaban sentados unos señores que miraron a mamá y luego escribieron

en un papel. Una de las mujeres me miró a mí también y sonrió pero no escribió nada; solo preguntó si yo también iba a votar. Yo no lo entendí pero mamá sí que debió entenderlo porque también sonrió y le dijo que era muy importante que yo aprendiera lo que era votar. Entonces mamá metió un sobre en una caja transparente que había allí, y el otro sobre en otra caja al lado. Y nadie había mezclado los colores.

Luego nos fuimos en seguida a corretear como otros días. Yo no sé si aprender a votar es muy útil para un perro como yo pero estoy seguro de que, si es importante para mamá, también debe serlo para mí. De todas formas, un poco sí lo entendí porque mamá me dijo: “Pepín, cariño, nosotros, una veces salimos a corretear y otras nos quedamos en casa,  ¿no es verdad?. Bueno, pues lo que de verdad importa es que nadie pueda prohibirnos entrar o salir de casa ¿Lo has entendido?”  Y eso sí que lo entendí.

Autor: AdelaVilloria

Trabajo para poder comer. Escribo para poder vivir.

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