Diario de Pepín. Día 121

Yo tenía seis hermanos, de eso sí me acuerdo. Y supongo que todos los perros que eran mis amigos, y los que no, también tendrían hermanos. ¿Cómo es posible que ahora todos los perros  hayan desaparecido? ¡Si debíamos ser muchísimos! ¡Si nos juntábamos en el parque hasta diez o doce a la misma hora y ahora no veo a ninguno! El caso es que sigo oliendo meadas en la calle, por eso pienso que en algún sitio deben estar, pero es como si se los hubiera tragado la tierra…

Lo único bueno de todo esto es que ahora juego más con mamá, como no tengo amigos para corretear, ella me tira un nudo de cuerda lo más lejos que puede en casa y yo corro como un loco a por él. Y, luego, nos peleamos los dos a  ver si es capaz de quitármelo de la boca. Y siempre gano yo porque cada vez tengo más fuerza.

Hoy me ha pasado algo extraordinario. Como yo había bebido mucha agua tenía unas ganas enormes de hacer pis, pero quería aguantarme para no hacerlo en casa y que mamá no me riñera. Pero es que aún no era la hora de salir y yo ya no aguantaba más, así que pensando en qué sitio sería el mejor, o el menos malo, se me ocurrió hacer pis en la ducha y no sé si es que mamá no se ha dado cuenta, o es que lo ha visto y no se ha enfadado conmigo, porque no me ha reñido. Temblando estaba.

Diario de Pepín. Día 117

Dice mamá que como poco. Nunca he sido tragón pero es que, desde que no corro en el parque detrás de mis amigos grandes, no me entra hambre. Como, sí, y picoteo de todas esas cosas que me encantan y que come mamá (kéfir, fresas, pan, melón, almendras…) pero también las comía de antes y poco dejaba en el comedero. Y es que estos días están siendo días muy, muy raros. Menos mal que ayer me crucé con Flavia, que hacía miles tiempos que no la veía. ¡Cuánto tiempo no haría que hasta ella, que, cuando me ve, se alegra, pero despacito, empezó a dar brincos como una loca! Pero, nada, en seguida su mamá se la llevó y mamá decía todo el tiempo que teníamos que irnos, que no podíamos jugar.

¡Y sigo sin encontrar nada que comer en la calle…! Porque hambre no tengo, que no es hambre, pero tengo necesidad de olisquear y  llevarme al gaznate todo lo que pille.