El agua caliente para la parturienta y para el recién nacido que bracea en la palangana. El agua del barreño de zinc para el baño de los domingos. El agua cociendo para encallar y el agua fría para lavar las tripas en la matanza. El agua casi helada bajo los carámbanos que había que romper para lavar la ropa. El agua que acarreaba desde la fuente para poder beber en casa…
Todo en mi vida ha sido agua. Incluso esta agua con sabor a sal que inunda mi cara cuando los recuerdos me asedian porque tú no estás.