Diario de Pepín. Día 106

Como si nunca hubiera llovido. Mira que a mí me disgusta mojarme las patitas, que, a veces, doy saltos para evitar los charcos, y, gracias al impermeable que me pone mamá solo me mojo la cabeza, bueno, y la barriga, porque, como soy bajito, en seguida me salpica el agua del suelo; pero es que hoy no había donde meterse para protegerse de la lluvia. Hemos llegado pingando a la oficina, mamá y yo. Mamá sacudió el paraguas antes de entrar y yo me sacudí todo entero, que luego se llena todo de agua y, además, me pesan las orejotas mojadas.

Me parece que hoy tampoco hay parque, porque, cuando llueve –y llueve mucho menos que lo que ha llovido hoy- el parque es un barrizal que todo lo embadurna. Y solo me faltaba llegar a casa y que mamá me metiera en la ducha.

Autor: AdelaVilloria

Trabajo para poder comer. Escribo para poder vivir.

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