Programa Plazas y Patios en la Torre de los Anaya

Hemos vuelto en este mes de julio de 2025. Cada lunes, a las diez de la noche, los Homero damos un recital de poesía con la envoltura en celofán de regalo que nos hacen las canciones de Manuel Méndez.

Ya hemos hecho dos, y tengo que reconocer que, cuando llegamos a la Torre, una hora antes de que comience el recital, y vemos a la gente en la calle, haciendo cola para poder ocupar una silla cuando se abran las puertas al público, siento un hormigueo en la boca del estómago, por la responsabilidad y por la emoción.

Después de nosotros, cada noche, también, en el mismo acto, hay un concierto a cargo de los alumnos del Conservatorio de música de Salamanca. La música y la poesía gustan, la gente disfruta con nosotros y con ellos porque, tanto la poesía como la música son universales e imprescindibles.

La Fundación Salamanca Ciudad de Cultura y Saberes así lo ha entendido. Y nosotros, no podemos menos que agradecérselo.

Os dejo una galería de fotos, una muestra del recital. Todas las fotos son de @miguel.villoria_photo

El lugar que ocupas

Soñó una mujer sin rostro de la que enamorarse y salió a buscarla entre la gente de las plazas, en los bancos de los parques, en los rincones de los cafés donde se esconde la gente solitaria. Todas las mujeres con las que se topaba tenían ojos, y cejas y boca, y ninguna, nunca, salió a su encuentro con un rostro vacío que, paradójicamente, él pudiera identificar. Por eso no la reconoció cuando se cruzó con ella la primera vez ni cuando, un tiempo después, sus conversaciones fueron una rutina necesaria; no  la reconoció cuando se saludaban con un beso en la mejilla, ni cuando el recuerdo de ella se le colaba en la mente sin avisar. No la reconoció porque él esperaba encontrarla algún día y ella llevaba ya mucho tiempo allí.