Diario de Pepín. Día 35

No me gusta el movimiento de maletas en casa, porque malo es que se marche mamá y me deje aquí pero casi peor es que me lleve con ella. Porque yo, en realidad, odio el coche. Bueno, odio subir y bajar del coche, porque yo no necesito mucho espacio pero es que el coche es como una caja y entrar en una caja no es agradable. Luego ya sí, me echo a dormir en el asiento todo lo largo que soy y hasta voy a gusto.

Me da pena Sofía porque ella se ha quedado en casa, aunque, bien mirado, me echará de menos, con lo tranquila que estará. Yo no puedo más; han sido muchas emociones juntas para un cachorro como yo. Aquí la gente habla un poco raro, yo miro a mamá para ver si ella los entiende y parece que sí. Los perros, no. Los perros son como en todos los sitios. Aquí hay una perra altísima que mamá dice que es una Braco y ha jugado conmigo y, con las patas tan largas que tiene, pues he corrido yo más que ella.

Autor: AdelaVilloria

Trabajo para poder comer. Escribo para poder vivir.

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