Diario de Pepín. Día 53

Babos es una abusona. Bien es verdad que me he alegrado de volver a verla; que, en cuanto bajamos del coche, empecé a mover el rabo porque reconocí el mismo lugar de hace tres semanas y empecé a corretear por el jardín pero, en cuanto apareció ella, la vi tan grande que me encogí un poco y me quedé al verlas venir, procurando no provocar. Y eso que mamá le trajo un hueso enorme, para que no se comiera mi comida, que, en cuanto llego, es lo primero que hace; abre esa bocaza enorme que tiene y en un «plis plas» se zampa todo lo que hay en mi comedero. Y hoy, como no había comida, se ha puesto a beber agua como si no hubiera un mañana, y nos ha dejado el piso pingando.

Luego hemos jugado un ratito muy bien, yo corría y ella me perseguía por el jardín, y, como yo soy mucho más pequeño que ella, tengo que correr muchísimo más de prisa para que no me alcance y me meto por sitios pequeños por los que ella no cabe. Mamá se reía al vernos, dejó el libro que estaba leyendo y nos miraba dando vueltas como locos. Pero claro, eso fue hasta que se acordó del hueso. En cuanto se lo metió en la boca se olvidó de mí; se tumbó en la hierba y venga a morder y a morder. Yo todavía me atreví a acercarme, porque esos huesos me chiflan, pero antes de poder quitárselo de la boca me pegó un gruñido que me echó para atrás. Supongo que no me iba a morder, pero por si acaso, que lo que sí es seguro, es que no iba a dejarse quitar el hueso. Por eso digo que es una abusona, que, como por tamaño iba a ganar ella, me puse a correr en círculos a su alrededor, a más velocidad que si escapara de un fuego, para distraerla y poder quedarme con el dichoso hueso, pero nada, que estuve un buen rato corriendo y la única que me miraba era mamá y lo único que hice fue cansarme. Así es que recogí velas y me fui a acurrucar al lado de mamá, dolido con tanto desprecio. Yo no lo sabía aún, pero mamá me había traído también un hueso para mí, aunque era más pequeño.

Avatar de Desconocido

Autor: AdelaVilloria

Trabajo para poder comer. Escribo para poder vivir.

Deja un comentario