Y, volvimos a la cárcel

Sí, el día 20 volvimos a recitar en el Centro Penitenciario de Topas. Nos invitó la UTE, para la presentación de un nuevo número de su revista «UTEOPÍA».

Cada vez que vamos a Topas salimos más llenos de energía, si cabe; más llenos de ilusiones y también, de mesura. Porque valoramos enormemente lo que supone ir allí a conocerlos, o a reencontrarnos con ellos, en algunos casos, pero, sobre todo, el poder salir. Nos damos cuenta, realmente, de lo que es perder la libertad y de cómo, gente como nosotros, que ha cometido errores en su vida y están pagando por ello, luchan en ese módulo de respeto, por seguir adelante, por recuperar una vida que no habían valorado lo suficiente. Y, sobre todo, vemos el magnífico trabajo de los educadores, de los cuidadores, que se implican con ellos de una forma encomiable.

La revista es cosa de muchos de los reclusos, pero, además, nos contaron que tienen un grupo de teatro, que les ayuda muchísimo en el camino que deben recorrer, y que va a estrenar su obra el 4 de diciembre. Y un libro, editado por la Excma. Diputación de Salamanca, en la que algunos de ellos cuentan su vida antes de la cárcel. Penitencia encadenada, se titula, y lo presentan el próximo día 17 de diciembre. Creo que ese libro no solo les ha ayudado a ellos, sino que será también un imprescindible para muchos de los que estamos fuera y a resguardo. Al menos, para mí.

Por último, entre las novedades, nos avanzaron que habían formado un grupo de música, aprovechando las capacidades de varios de los reclusos que se han ilusionado por crear lo que de momento son las maquetas de un disco que podría editarse en el futuro, si consiguen todos los permisos.

Creo, sinceramente, que si los que tienen que dar los permisos los hubieran escuchado como nosotros, correrían a firmar donde fuera necesario. Espero que no tarden mucho.

De todos los momentos que hemos vivido allí, los más emocionantes han sido siempre recibir los trabajos que han hecho en los talleres, algunos, dedicados a nuestro Grupo Homero. Pero, disfrutar de las canciones el otro día, incluyendo ver al salón de actos lleno, con toda la gente acompañando con palmas y aplaudiendo después, entusiasmados, ha sido un momento inolvidable.

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Autor: AdelaVilloria

Trabajo para poder comer. Escribo para poder vivir.

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